Promiscuidad, ¿cosa de hombres? comprar en España y sin estafa

Por : Redacción Fundación Salud | Publicado : 07/05/2015 | Publicado el : Salud sexual | Comentarios
La Ciencia de la promiscuidad

El impulso sexual es la principal fuerza que se encuentra detrás del comportamiento sexual de un individuo. Basados en nuestra sociedad y el nivel de población, diversos estudios han demostrado como las mujeres tienden a necesitar y buscar menos sexo que los hombres. Hecho que, durante años, ha levantado la curiosidad de biólogos y psicólogos, quienes investigan a cerca de varias teorías para llegar a un mejor entendimiento de la sexualidad de las personas. Y donde entran a formar parte otro mecanismos ajenos a la reproducción, como veremos a continuación.

Una de las primeras teorías que intentaban explicar la diferencia en el impulso sexual entre géneros fue creada por el Angus John Bateman, genetista inglés y Doctor en filosofía, basado en una investigación realizada en 1948 - Infografía relacionada al final del artículo -, con la que lograba afirmar que los machos eran promiscuos y las hembras selectivas.

Teoría que recibía el nombre del Principio de Bateman bajo el reconocimiento de muchos, y la crítica de otros. Un ejemplo fue la acusación de un grupo de expertos en 2012, quien tachaban a Baterman por el método utilizado en este estudio y el sesgo de sus conclusiones. Reclamación que, sin embargo, no logró demostrar su tesis.

Incidente que, por otra parte y después de múltiples estudios paralelos, ha llevado a demostrar que la teoría de El Principio de Bateman resulta precisa en el 94,4% de las sociedades humanas estudiadas en todo el mundo.

No obstante, y aunque el porcentaje de población media masculina se haya demostrado como más proclive a la promiscuidad, se debe aclarar que el comportamiento sexual de una persona individual puede variar independientemente del género. Así mismo, y a pesar de que la población masculina tienda más a la promiscuidad, otro estudio demuestra que este comportamiento sexual se muestra patente en aquellas mujeres con niveles altos de testosterona. Sin embargo, este hecho no se ha reconocido como causa - efecto de la misma.

¿Qué se define como promiscuidad?

Se define como [email protected] a la persona que practica relaciones sexuales con varias parejas o grupos sexuales. Es decir, en oposición a la monogamia, se trata del grupo de personas que no mantienen una relación única con una pareja sexual, sino que tienen la necesidad o el impulso sexual de acostarse con más gente.

Un concepto que, sin embargo, procede el mundo animal, en el que el macho (en la mayoría de las especies) no mantiene una única hembra durante su vida. Al contrario, este lucha por la supervivencia de la especie, la cual le impulsa a reproducirse con cuantas más mejor, con el fin de "esparcir su semilla".

El Principio de Bateman

Basado en estudios biológicos, el Principio de Bateman sugiere que en la mayoría de variabilidad de las especies en el éxito reproductivo , o "varianza reproductiva", es mayor en hombres que en mujeres. Un concepto similar al de la promiscuidad donde, una vez más, el macho se representa con la necesidad de fertilizar en mayor medida que la mujer.

Teoría fundamentada a partir de las observaciones de Angus John Bateman, en 1948, mediante un trabajo empírico sobre la conducta de apareamiento en moscas de la fruta ( Drosophila melanogaster). Baterman obtuvo como hipótesis que el éxito reproductivo masculino aumenta con el número de compañeros, mientras que el éxito reproductivo de la mujer no lo hace.

Una teoría que, si bien fue aplicada en un principio en insectos, se aplicó más tarde a los mamíferos tras analizar y comprobar su comportamiento sexual. Llegando incluso a extrapolarse a los humanos.

Ampliamente criticada por feministas, debemos entender el por qué de la conclusión de Baterman, ya que no se trata de promiscuidad es sí misma, sino que ésta va un poco más allá. Mientras el hombre tiene la virtud de un esperma ilimitado, con el que puede fertilizar a un mayor número de hembras. La mujer, sin embargo, ve limitada su fertilidad por los años de periodo menstrual y la limitación del número óvulos predefinida desde su nacimiento. O, en palabras del propio Bateman, "el esperma es barato, los óvulos son preciados". Es decir, mientras el hombre cuenta con la libertad de poder reproducirse sin límites, la mujer se muestra selectiva a la hora de la reproducción, durante la que intenta encontrar al macho más fuerte y apto para que sus crías logren sobrevivir.

¿Implica la reproducción promiscuidad?

Si nos apoyamos en el Principio de Bateman, podríamos decir que sí. Sin embargo, este principio responde mayormente a un impulso sexual. Un instinto irreprimible en animales que, por su parte, ha sido influenciado por la sociedad para los humanos.

Una sociedad en la que el hombre ha tendido al "emparejamiento" y su posterior fase, el matrimonio. Proceso con el que éste ha pasado de ser menos promiscuo y más selectivo.

No obstante, debemos enfatizar que el comportamiento sexual, independientemente del género se encuentra influenciado por múltiples factores: religión, ambiente social, cultura, entre un largo etcétera de condicionantes que llevan a una persona a ser más o menos proclive al sexo con una o varias parejas.

Del mismo modo, queremos enfatizar el análisis de este estudio como un curioso dato de la historia, con el que, quizás, podamos llegar a conocernos un poco más a fondo.

La ciencia de la promiscuidad

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